NO PUEDO PARAR DE RASCARME

NO PUEDO PARAR DE RASCARME

RELATO DE UNA PERSONA CON DERMATILOMANIA

Me gustaría dedicar este blog a todas aquellas personas que sufren trastorno por excoriación, también llamado dermatilomanía.

¡Animo! no estáis solos..........

Buenas tardes, 

me llamo Diana y me gustaría contaros mi experiencia.....Tengo 26 años, soy Maestra de Primaria y, actualmente, estoy preparándome para las oposiciones al cuerpo de maestros de la CAM.

He sido una niña feliz, he crecido en una familia normal formada por mis padres y un hermano mayor, nunca he tenido problemas en el colegio, ni para relacionarme con mis compañeros, ni cualquier otra cosa que, a priori, pudiera explicar lo que me pasaría después.

Mi colegio era pequeño, bastante familiar, casi todos eramos conocidos y vivíamos en los alrededores, por lo que además de compañeros de clase, muchos éramos además vecinos. Siempre he sido una chica bastante exigente y perfeccionista conmigo misma: me gustaba hacer los trabajo de clase muy ordenados y limpios, me esforzaba por sacar las mejores notas, mi habitación estaba siempre recogida, mis juguetes nunca han estado tirados por el suelo...en fin, una niña de esas que los padres presumen de tener y al resto, les gustaría que sus hijos fueran como ella.

Pero todo cambió cuando comencé el instituto. Como era tan buena estudiantes, mis padres junto con el asesoramiento de mis profesores decidieron mandarme a un instituto diferente al que irían el resto de mis compañeros. Era muy grande lleno de gente que no conocía, me costó acostumbrarme al cambio de clases entre horas, al horario y a estar sola.

Pensaba, por un lado, que si era tan buena estudiante no podçia desaprovechar la oportunidad que parecía que me habían dado pero, por otro, no dejaba de pensar en que, mis compañeros, mis amigos estarían todos juntos y yo, sin embargo, tendría que esforzarme por conocer a gente nueva.

y, de repente, pasó. No se como...pero cuando quise darme cuenta me vi envuelta en algo que no podía ni entender ni explicar y, mucho menos, contárselo a nadie. Todos ese cambio, el estar sola, el sentir que no podía defraudar en mis estudios, padres, antiguos profesores, etc...Sentía angustia, nerviosismo, ansiedad, una tensión interna que solo se me aliviaba rascándome la piel. Al principio, me rascaba pequeños granitos o costras pequeñas de los brazos pero terminé tocando no solo los brazos, sino las piernas, la espalda, la cara y el escote. Cada vez que notaba esa tensión nerviosa me rascaba y eso me aliviaba, pero ese alivio duraba poco y, a continuación, me sentía tan avergonzada y culpable que otra vez la tensión volvía y tenía que rascarme...y así me vi inmersa en un círculo vicioso del que no supe como salir.

Como pude terminé el instituto y ya en la facultad creo que mi mente no pudo más  y caí en una profunda depresión. Al principio, era un sentimiento de tristeza, melancolía, que le siguió el dejar de acudir a algunas clases y terminó con no poder levantarme de la cama. Mis padres estaban asustados, no entendían lo que me pasaba, nunca habían notado "nada raro" y me llevaron al médico, el cual me dio una cita para el psiquiatra y otra para el psicólogo. El primero me recetó unos antidepresivos y unos ansiolíticos, y una vez que comenzaron a hacer su efecto y empecé a sentirme algo mejor, acudí a la cita con el psicólogo.

Aquel psicólogo me preguntaba que me pasaba y yo no sabía ni por dónde empezar ¿como le iba a acontar que me arañaba la piel porque era la única manera de aliviar mis nervios y la angustia que sentía?...era de locos.

Pero se armó de paciencia, respetó mis silencios, mis llantos desconsolados y mi frase talismán:" es que no lo vas a entender porque no lo entiendo ni yo" y me dijo lo siguiente: "prueba a contármelo, puede que no lo entienda  pero hará lo posible por terminar entendiéndolo y así explicártelo a ti para que lo entiendas también"

Y ¡hasta hoy! Ha sido casi un año de terapia psicológica y, aunque no puedo decir que esté curada, se que voy por el buen camino, llevo muchas semanas sin rascarme o arañarme, he aprendido a calmar mi ansiedad de maneras saludables, a no ser tan exigente conmigo misma...en definitiva a seguir viviendo e intentar ser feliz.

Espero que mi testimonio sirva de aliento a todas aquellas personas que se encuentren en una situación similar...

Un abrazo muy grande,

Diana M.F.V.

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Especialistas en Psicología Clínica y de la Salud. Psicólogos colegiados

Tratamiento de trastornos y alteraciones psicológicas, desde las que poseen una mayor tasa de prevalencia entre la población (estrés, ansiedad, tristeza, depresión, ataques de pánico, miedos y fobias….), hasta los denominados trastornos poco frecuentes o raros como pueden ser la tricotilomania, la dermatilomanía o el trastorno dismórfico corporal